Pego a continuación una reseña de una lectura de Richard Schechner, en la que basáré mi acercamiento al Movimiento Libertad.
Qué es performance: Más preguntas (*)
La principal bondad del texto de Richard Schechner, aunque pueda parecer contradictorio, es la imposibilidad de responder la pregunta planteada. El autor trasciende la simple descripción del término y brinda diversos enfoques y aportes, que no hacen más que confirmar que performance, por su vastedad, merece más que una respuesta simple. Por el contrario, sin la más mínima intención de banalizar el valioso texto revisado, se puede decir que performance termina siendo la respuesta más posible a un examen de opciones múltiples: todas las anteriores.
Schechner inicia su texto preguntándose qué es performar (aunque como se sabe el verbo no existe en español), brindando una serie de acepciones interesantes e inéditas: tener buen desempeño, brindar una presentación o un espectáculo, aparentar o alardear. Para el autor, “en el siglo XXI, como nunca antes, la gente vive por medio de performances” (p. 22). Más importante, para Schechner performance parece ser un proceso acumulativo: performance es ser, hacer, mostrar hacer y explicar el mostrar hacer. Se juntan así procesos activos o estáticos, lineares o circulares, expansivo o contractivo, material o espiritual (ser); con procesos activos (hacer y mostrar hacer); y reflexivos (explicar el mostrar hacer) (Ibíd.).
“Performar” es un proceso complejo. Performance también lo es: está compuesto de comportamientos reiterados (twice-behaved behavoirs) o comportamientos restaurados (restored behavoirs), “que la gente está entrenada para desarrollar, que practica y ensaya” (Ibíd.). Lo hace inconcientemente, habiendo formado hábitos por años de aprendizaje. Así, para Schechner, la vida cotidiana es una constante performance. Y sin embargo, cada comportamiento, cada evento, es único, distinto al anterior, no puede ser copiado o reproducido idénticamente (p. 23).
Performance es no solo el acto: es lo que hace el acto. Schechner entiende cada performance como una permanente interacción con otros objetos o actos. La entiende en la medida en interactúa. Así, el objeto de estudio no es pasivo ni estático. Y mucho menos monosemántico. Por el contrario, las “performances sólo existen como acciones, interacciones y relaciones” (p. 24).
Jugando con las palabras en su idioma nativo, Schechner se acerca al ser y al parecer: performance “is” y performance “as”. Una performance – un acto un objeto – “es” cuando su contexto histórico y social, su convención, usos y costumbres, su tradición, lo definen. Para el autor, “uno no se puede referir a lo que es una performance sin referirse a sus circunstancias culturales” (p. 30). En cambio, una performance es “como” en la medida que se hace, se comporta y se muestra. Se tiene una visión ambiciosa: indica Schechner que “cualquier comportamiento, evento, acción o cosa puede ser estudiado “como” performance, y, así, analizado en términos de hacer, comportar y mostrar” (p. 32).
Admitiendo que es una lista limitada, Schechner presenta un grupo de ocho tipos de performance: vida diaria, artes, deporte y entretenimiento popular, negocios, tecnología, sexualidad, rituales y juegos (p. 25). Como se dijo antes, estos tipos están determinados por la cultura en que se desarrollan: tienen valores e interpretaciones según el contexto en que se desarrollan. Por ello, como bien advierte el autor, no vale la pena generalizar: cada performance, aunque comportamiento restaurado, es específica y distinta de la otra (p. 29)
Una diferenciación importante que hace Schechner es la de hacer creer versus la de crear creencias. La performance de la vida diaria “crea creencias”: origina las realidades sociales. En cambio, al “hacer creer”, la performance hace evidente la distinción de lo real frente a lo pretendido (p. 35). Así, la performance cumple una doble función, que brinda contextos para el desempeño del individuo.
Pero las funciones que cumple la performance son más. Y se entremezclan con mucha frecuencia. Para Schechner, las funciones de entretener, embellecer, identificar, colectivizar, sanar, enseñar/persuadir/convencer y sacralizar/demonizar, se presentan juntas, invadiendo espacios permanentemente. El gráfico que presenta (p. 39) es ilustrativo: las funciones se entremezclan e interactúan, a pesar de que la función buscada puede ser solamente una o dos de ellas.
El recorrido de Schechner tiene un final coherente. Deja al lector con más preguntas de las que tenía al inicio, lo que se constituye en su principal aporte. La performance está en todas partes. ¿Por qué no interrogarla?
(*) La lectura es “What is performance?”, en Richard Schechner, Performance Studies: An introduction. Londres-Nueva York: Routledge, 2002